Nuestra luz interior
"Un hombre debería aprender a detectar y contemplar ese
relámpago de luz que le atraviesa la mente desde el interior de sí mismo, más
resplandeciente que el brillo que dejaron en el firmamento los bardos y los
sabios que le han precedido. Sin embargo, ese hombre deja pasar por alto su
pensamiento tan solo porque es suyo. En toda obra de genio reconocemos las
ideas propias que hemos desechado y que vuelven a nosotros con un cierto aire
de majestad expropiada." Ralph Waldo Emerson
No es común que se nos enseñe a cultivar nuestro interior. Usualmente ingresamos a contextos de socialización sin saberlo. Una vez en ellos, adquirimos una suerte de máscara social cuyo individualidad no se ha hecho manifiesta. Con el paso del tiempo, si contamos con buena fortuna, nos damos cuenta de la manera en que está constituida nuestra sociedad y nuestra cultura. En ese momento, si bien lo queremos, podemos unirnos a la búsqueda y a la exploración que iniciaron nuestros ancestros y de esta manera, guiarnos por la luz que hemos encendido en nuestro interior y desplegar lo que albergamos en nosotros.
Cuando estamos inmersos en nuestra exploración, cada momento es igual a cualquier otro en su capacidad de sorprendernos, enseñarnos, darnos perspectiva y humildad. Cada momento tiene el potencial de inspirarnos a trabajar apoyándonos los unos a los otros. Este intercambio fraterno promueve la creación de lazos de empatía más profundos que nos unen en una búsqueda basada en el respeto mutuo. Cada uno cultivando su luz para así constelarnos.


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