La seducción del oropel


"La envidia es ignorancia." Ralph Waldo Emerson

Los medios masivos son una gran máquina generadora de necesidades y modelos a imitar. Si sus tentáculos nos mesmerizan, caminaremos aturdidos detrás de ídolos de papel mientras nuestro jardín desatendido fallece sin remedio.  El mensaje básico de los medios es: "Consigue tanto dinero como puedas y tendrás acceso a los paraísos que aquí te enseñamos." 

A pesar de lo atractivo de este canto de sirenas, la historia nos ha demostrado una y otra vez que la promesa de felicidad exponencial de la diosa del consumo y la acumulación desaforada, al final no es más que un mal trato.  Dan Gilbert, profesor de psicología de la Universidad de Harvard, después de un minucioso estudio sobre la felicidad concluyó que una vez que cubrimos nuestras necesidades básicas, no es realmente notable el impacto que puede tener el dinero sobre nuestra felicidad. 

Gilbert nos explica que dicho resultado se explica por medio de sencillas razones psicológicas. La primera de ellas es que sobrestimamos la cantidad de placer que determinada cantidad de dinero nos va a traer. Aunque el incremento de ingresos nos puede traer un aumento de felicidad percibida en el corto plazo, esta no tarda en regresar a los niveles de la época precedente a dicho aumento. 

Otra razón está relacionada con algo que se conoce como adaptación hedonista. Este fenómeno consiste en la rápida manera en que nos acostumbramos a las cosas que en algún momento anhelamos y ahora poseemos. Se puede decir que estábamos más enamorados del anhelo que del objeto anhelado. 

Una razón más tiene que ver con las cargas que vienen asociadas al tener más. Por ejemplo, si compramos un auto, también debemos tener en cuenta el tránsito de la ciudad, el lugar de parqueo, los impuestos que hay que pagar, los seguros obligatorios y los seguros en caso de robo. Muchas veces este tipo de innegables circunstancias le restan placer a lo que, en primera instancia, supuestamente iba a prodigárnoslo. 

Ya con esto en mente, también es importante mencionar que otro aspecto detrás del consumo desmesurado es el juego social de las vanidades.  Los mercaderes se aprovechan de nuestra tendencia a compararnos con los demás para crear modelos a imitar que poco a poco empiezan a replicarse en la sociedad. Debemos tener la madurez mental para darnos cuenta que las redes sociales son sólo una pequeña muestra de la vida de sus usuarios. Las penas, el arduo trabajo, los retos, los sueños, las frustraciones, son cosas que usualmente permanecen ocultas. Al considerar esto a la profundidad que requiere el entendimiento, seremos más empáticos y le prestaremos la atención merecida a nuestro propio proyecto de desarrollo personal. 

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