La sociedad de individuos soberanos
En una de sus charlas en TED, Jonathan Haidt describe cómo las raíces morales de los liberales y los conservadores tienen un componente genético ligado a la personalidad que nos lleva a ver el mundo de cierta manera. Haidt sostiene que ninguna de las dos posiciones es per se más completa o más objetiva que la otra, por el contrario, sugiere que son complementarias.
En una época de polarizaciones políticas en nuestro país, es de suma importancia tener en cuenta lo que se deriva de esta investigación. Como humanos, tenemos la tendencia a pensar que vemos el mundo desde una plataforma de racionalidad que nos dota de una objetividad absoluta, sin embargo, cuando nos familiarizamos con los sesgos cognitivos, aquellas predisposiciones mentales que nublan nuestro pensamiento, vemos la necesidad cuestionar aquellas cosas que dábamos por sentadas.
Como individuos tenemos la responsabilidad de adquirir herramientas de pensamiento que nos permitan sopesar la validez de nuestras ideas y la de los demás. Debemos ejercer nuestra individualidad para no caer en fanatismos ciegos que convierten a sectores de nuestra sociedad en enemigos. Debemos superar el tribalismo y encontrarnos como individuos en cada interacción sabiendo que del otro también podemos aprender. Debemos entender que el otro tiene una pieza que literalmente complementa nuestro rompecabezas perceptual.
Con respecto a lo anterior, hace poco tiempo Corpovisionarios llevó a cabo un experimento social que demostró que el mesianismo político desconecta al individuo de su capacidad crítica y lo lleva a defender las tesis de su antagonista político si se le hace creer que las dijo su caudillo.
Por todo esto es menester que cultivemos nuestra soledad para así saber cuáles son las cosas que configuran nuestro pensamiento. Sólo de esta manera podremos ejercer soberanía sobre nuestras mentes para así, como individuos, ayudar a nuestra sociedad a superar el infantilismo que nos ha caracterizado.



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