Qué no nos cieguen otros soles


"No te conformes con las historias que se presentan ante ti. Despliega tu propio mito." Rumi

Una admonición frecuente de tantos pensadores desde el inicio de la épica humana, es que debemos evitar sucumbir ante el brillo de las personas carismáticas. Las personas que han cultivado su llama interior cuentan con una luz particular, sin embargo, el pensar que están exentas  de todo error, nos puede convertir en ciegos seguidores. 

Sin importar que tan brillante nos parezca otro ser humano, debemos recordar que aún está sujeto a la imperfección. El tener esto en cuenta nos permite seguir respetándolos cuando erran, en lugar de acusarlos de mancillar un comportamiento inmaculado que en algún momento nosotros les adjudicamos. 

Este tipo de reflexión debe cobijarnos a nosotros también. Muchas veces mostramos compasión abierta y desinteresada hacia los demás, sin embargo, cuando somos nosotros quienes erramos, nos transformamos en nuestros propios verdugos. 

Es necesario tener presente que cada quien está tejiendo su propia historia y que toda historia tiene retos, caídas, logros, sufrimiento, y, si lo permitimos, redención. Respetemos a todos estos seres humanos que se han atrevido a escalar altas montañas y a explorar grandes profundidades literales y figurativas y así han demostrado que el potencial humano aún no ha sido agotado, que somos responsables de aguzar nuestras llamas, que debemos también aventurarnos y traer algo para el beneficio todos. 

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